2011/09/29

Cuentos de hielo

Supongo que una cosa es crecer, ser eso que se ha visto; humo y manos en el aire, por algo que haces y está bien, moviéndonos raro, con un par de maracas o parados en el filo, entre la luz dañada. Eso o rodearte de muñecas, de admiración por la capacidad de impresionar, como un desfile de sangre, dicen que están con nosotros, no escuchan y observan, se fijan en los pasos, en el cuerpo y la indecencia. No sé cómo llamarlo... No es un estado en el que guste estar, sin la apreciación de lo que verdaderamente importa.
Quiero hacer una canción como aquella, con la voz de mi madre, sin vestirme de tal forma, es lo que tengo en mi cabeza, lo que quiero transmitir; mi madre tiene más significado en mi vida que una venganza o un disco rabioso, no estoy enojado, ya no me importa, como cuando mi padre quiso que vuelva a depositar mi confianza en él. Son cosas que no se reflejan, no me gustan las drogas, no quiero destruirme, gozar de la vida escondido con prostitutas. No soy una figura de culto, no pretendo serlo, no hablo diferente. Soy yo, viviendo del hielo... Análogo, reverberado, me quedaré bajo la luna, pisando el agua congelada, viviendo con conejos. En paz.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada